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YOGA Y MEDITACIÓN EN LA SICILIA PROFUNDA

Cada vez son más las personas que buscan disfrutar de sus vacaciones en el sentido estricto y conjugado de los dos términos: disfrutar y vacaciones.

Nos pasamos el día entero buscando huecos en nuestras apretadas agendas para poder hacer lo que realmente nos gusta: leer, caminar, meditar, practicar yoga o simplemente descansar.

Con cierto orden y cierta disciplina conseguimos introducir en la vida diaria, una o dos actividades de las que realmente gustamos, esas que nos permiten desconectar de las obligaciones y que nos recuerdan que es necesario dedicar tiempo a uno mismo.

Rara vez nos enfrentamos a una agenda vacía o a un día sin ninguna actividad programada.

Es por eso que saber no hacer nada, también es todo un reto en nuestros tiempos.

Y cuando llegan las ansiadas vacaciones ¿qué hacemos? Habitualmente programamos cada minuto de esos días de “inactividad”: la hora del desayuno, la visita al museo, la excursión a la playa, a esta hora a tomar el aperitivo, a esta a almorzar, y aquella a acostarse pronto porque mañana hay mucho que ver, mucho que visitar…

¿Y si de repente nos levantamos sin nada que hacer? ¿qué haríamos? ¿seríamos capaces de afrontarlo?

Piénselo: sin internet, sin televisión ni radio, sin teléfono..Nada de visitas guiadas, nada de bares, o museos, o ruinas que contemplar…Con todo el tiempo del mundo para hacer lo que uno sienta que le apetece, o simplemente para no hacer absolutamente nada.

Suena extraño ¿verdad? Pues no solo es posible, sino que cada vez es más habitual que las personas busquen alternativas a las tradicionales vacaciones en la playa o a las visitas culturales a las ciudades.

No por menos el llamado turismo rural ha aumentado de una manera muy considerable en la última década, tanto en España como en el resto de Europa.

Este turismo rural, circunscripto al mundo del yoga, se transforma en los conocidos retiros de yoga, en los que además de disfrutar de la práctica diaria de varias horas de nuestra amada disciplina, tienes la posibilidad de acceder a comida vegetariana, incluso orgánica, cultivada en los mismos lugares, o probar con alguno de los detox que proponen; sin olvidarnos de la posibilidad de relax en las zonas de spa.

Durante las vacaciones de Semana Santa hemos tenido la posibilidad de descubrir un lugar hermoso, en Sicilia, a unos pocos kilómetros de Corleone, en el que la paz y la tranquilidad se respiran casa segundo: nos rodean verdes y hermosas montañas, el sonido del agua del riachuelo que pasa junto a nuestro alojamiento nos acompaña durante todo el día,y solo el canto de los pájaros interrumpe el silencio.

Alfredo, el dueño del lugar, tiene claro qué clase de visitantes busca para Il bevaio di Corleone: amantes de la naturaleza que quieran disfrutar de su descanso.

En Il Bevaio tienes la posibilidad de pasear a caballo o en mountain bike, tirar al arco o jugar al croquet, si es que te gusta. La zona wellness, enclavada en mitad del monte y rodeada por olivos y almendros, junto al rio, tampoco tiene desperdicio.

La comida es exquisita y puedes ver cómo cada día se recogen de la huerta los productos con los que se elaboran los menús del restaurante.

El alojamiento, en casitas de madera, está enclavado junto al huerto, cerca del río, donde los caballos bajan a pastar y los perros del señor Alfredo campan a sus anchas, en su casa.

Merece la pena perderse unos días en esta isla en la que sus iglesias, catedrales y ruinas la hacen famosa, pero que a veces eclipsan la verdadera riqueza de Sicilia: su naturaleza.

Sin duda alguna la más atractiva de las ofertas de este tipo de lugares es la de estar continuamente en contacto con esa naturaleza y con la posibilidad permanente de hacer solo y exclusivamente lo que a uno le  apetezca, incluyendo no hacer nada, que es todo un arte.

¿Le gusta? Quizás tiene sus dudas, pero pruebe y vea que sucede.

El yoga puede cambiar tu vida, te lo aseguro. ¡Anímate a cambiar!

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